domingo, 11 de octubre de 2009

Pe, Invisible

Como si de un disfraz se tratara, nuestra Pe desapareció dentro del mini-vestido de Roland Mouret.
El color era tan incompatible con su pigmentación natural que resalta todas sus imperfecciones que, como a cualquier mortal, recorren su anatomía.
Elemento decisivo a la hora de vestir con buen gusto, la mejor manera de comprobar que nos hemos equivocado es cuando el vestido llega antes que nosotras, cuando la prenda tiene todo el protagonismo y quien la lleva se convierte en apenas una percha (orgánica o de plástico según el caso).

El modelito tampoco respetaba su silueta y la deformó hasta tal punto que la obligó a desmentir un posible embarazo.
Y eso que los pliegues colgaban de un hombro...