martes, 25 de enero de 2011

Oscar de la Renta en contra del vestido de Michelle Obama

Oscar de la Renta viene a subrayar que el aspecto, la apariencia, la buena presencia, el porte son sólo una parte de nuestra imagen personal. 
Vestir inteligentemente añade valor a la persona, ya que el vestuario adecuado genera confianza e indica que quien lo lleva sabe.
Para tener buena imagen personal, profesional o, como en este caso, institucional es necesario tener en cuenta un conjunto de premisas inseparables:

  • Qué tipo de acto, evento, reunión, actividad es el que requiere nuestra presencia, es de caracter privado, público, social, institucional, académico, político, litúrgico, etc.
  • Quién convoca, quienes asistirán, cuál es el rol que uno deberá desempeñar, anfitrión, invitado, protagonista, acompañante, etc. Aquí voy a citar al diplomático español José Antonio de Urbina, reconocido experto en protocolo, que pone énfasis en el mensaje que transmitimos mediante nuestra presencia, en aquello que las personas "ven, oyen, sienten y piensan al vernos y oírnos".
  • Dónde tendrá lugar el acto desde el punto de vista físico y geográfico.
  • Cuándo se realizará, hora del día, estación el año.
Si tomanos en cuenta estas 4 premisas podemos afirmar que desde el punto de vista estético, Michelle Obama estaba impecable y favorecida como pocas veces nos tiene acostumbrados a verla.

El vestido de organza de seda estampada rojo "buena suerte" de Alexander McQuinn, diseñado por la británica Sarah Burton, esculpía su figura perfeccionando su silueta trapezoidal original.

Sin embargo, tratándose de una anfitriona institucional, que agasaja a unos huéspedes del mismo rango y cuyo principal motivo de encuentro es el intercambio económico, su elección ha sido desacertada y coincido con la sentencia del diseñador dominicano.

Acaso ¿os imagináis a Isabel II vestida de Prada, a Carla Bruni llevando un Carolina Herrera, o Antonella Versace de Gucci?
Y en un entorno más cotidiano, ¿una dependienta de Zara visitiendo de Mango o Desigual en su jornada laboral?

En mi opinión, el elegido no debió ser otro que el texano Mr.Tom Ford, un artista sofisticado especialista en vestir a mujeres con caracter.

Me gustaría conocer vuestra opinión ¿quién créeis que debió vestir a la primera dama?

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