sábado, 23 de noviembre de 2013

3 lecciones para aprender de #JFKennedy


Cuando el senador John Kennedy aceptó la candidura a presidente de los Estados Unidos, una de las primeras decisiones que tomó junto a su equipo fue la de contratar a un gabinete de relaciones públicas. Por primera vez en la historia de las elecciones norteamericanas, la estrategia de imagen y comunicación se convirtió en uno de los pilares de la campaña.


Su padre, Joseph Kennedy, dirigía 3 estudios de producción en Los Ángeles que se dedicaban a transformar la imagen pública de sus empleados mediante la máquina de los sueños de Hollywood. Convertía a desconocidos en estrellas de la gran pantalla. Acompañando a su padre, John cultivó relaciones con celebrities de la época, como Olivia de Havilland, Peter Lawford y su amigo Frank Sinatra. Todos ellos le dieron lecciones de comunicación para el nuevo formato publicitario que empezaba a ponerse de moda en la política americana de final de los 50s.

En 1960, la productora de Jack Denove recibió el encargo de realizar anuncios y programas para promocionarle. Denove filmó todos los discursos y apariciones públicas de Kennedy y diseñó formatos de 15 y 30 minutos en los que se trataban los temas de mayor interés para el electorado: problemas sociales, seguro médico para la tercera edad o la recuperación del prestigio del país, mermado después de la segunda guerra mundial.

¿Qúe podemos aprender de JFK?

#1. Tus debilidades son tus fortalezas 
El ex-presidente Truman (*), último presidente Demócrata de la época, le criticó por ser "católico, demasiado joven y sin ninguna experiencia", entre otras cosas. La respuesta llegó a los pocos días en un programa de televisión en directo, con cierto aire de duelo estilo western, una puesta en escena impecable, en la que JFK se presentó (**) como un candidato que no era favorito pero que representaba a la generación emergente, su #newfrontier o estado nuevo como decía su slogan de campaña; refutó punto por punto las críticas recibidas. Y ganó las elecciones.
Esta situación tiene una gran vigencia en la era de internet y las redes sociales, en que nadie escapa a la exposición permanente y resulta fundamental transformar los obstáculos y las críticas en oportunidades para darnos a conocer.

#2. Cuenta historias convincentes
John F. Kennedy creó historias convincentes en todas sus apariciones, lo que reforzó su imagen de joven héroe de post-guerra que luchaba por un nuevo estado de cosas para una generación nueva.
Explicó la situación de crisis del momento comparándola con la hora de la verdad y la presentó evocando la conquista del Lejano Oeste, entusiasmando a las masas, que veía este género de películas en casa a todas horas.
Contar historias es una forma amena y directa de transmitir valores y emociones; mediante la presentación de situaciones imaginativas se ve a dónde pueden llevarnos nuestras acciones y decisiones, prudentes o imprudentes. Una comunicación clara es el primer paso para generar confianza y pedir ayuda cuando se necesite.

#3. Muéstrate tranquilo y sonríe
Durante el famoso primer debate televisado de la historia contra Richard Nixon (***), se mostró relajado, moderado y hasta bronceado, en oposición a un Nixon ansioso, sudoroso y cansado. El resto es historia.
Se le comparó con James Dean por su aire tranquilo, desapegado, siempre sonriente y hasta con un punto de rebeldía.


Antes de llegar al plató, el aparato cinematográfico se había puesto a trabajar en la cuidada selección de la imagen para las cámaras: traje azul marino de un solo botón para estilizar y destacar su presencia, camisa azul pálido para suavizar los brillos y reflejos de los focos, sobria elegancia en el calzado con calcetines negros prolongando su figura. Su lenguaje corporal también estaba en sintonía con toda su actidud relajada, parecía gusto en esa situación.


El equipo de Nixon, en cambio, no estaba preparado para este formato. El traje grisáceo cerrado por 3 botones le refundía con el fondo del plató y cuando estaba sentado le formaba incómodos pliegues alrededor del abdomen, la camisa blanca bajo los focos aumentó todas las líneas de expresión, ojeras, barba creciente y el sudor, su mayor enemigo en aquel momento. Su postura nerviosa, con las piernas que parecían estar en la salida de una maratón, declamaba que no quería estar allí. Mucho se ha dicho de este debate, incluso que el maquillador de Nixon era un demócrata que se esmeró en acentuar sus defectos.
Nuevamente, Kennedy ganó.

Hagamos caso a las lecciones de J.F. Kennedy: proteger nuestra imagen y reputación, sacar lo mejor de todas nuestras intervenciones públicas tanto si las planificamos como si no, y actuar con moderación y atención a los detalles.


(*) Alegato de H.Truman  http://www.youtube.com/watch?v=y49FJYbjA4I
(**) Respuesta de J.F. Kennedy http://www.youtube.com/watch?v=2B5WmdWGJco
(***) Primer debate Nixon-Kennedy  http://www.youtube.com/watch?v=KgV7muq3o3Q